lunes, febrero 22

Quebrar

Un tabaco, un capuccino frío y Regina me acompañan esta noche. Dudas existenciales y un corte de pelo feo. Una cinta de colores y un perro.Debería estar estudiando pero mi cabeza está en otro lado, a su lado. Llevo días esperando algo, un indicio de que todavía me recuerda, que me ama y perdona por lo que le hice. Desde que empezó todo esto no pinta más, le encantaba pintar. Yo no tengo muchas pasiones en la vida, qué te puedo decir? No tengo muchos hobbies o como lo llamen ahora. Lo mío es la música, supongo, y ella. Pero lo eché todo a perder, me dejé llevar por la vana tentación. Ella se encontraba lejos, lo suficiente como para que su encanto no surtiera efecto y necesitaba experimentar la adrenalina que ella me provoca de alguna otra forma. Busqué ese estado en diversas sustancias tóxicas y esto no derivó en nada positivo.Me antecede una reputación que creía estaba lejos bajo tierra pero con tanto veneno en la sangre salió a flote. Era una revolución de hormonas andante y no pude contenerme. No recuerdo cómo, luego de un instante estaba casi encima mío devorándome sin vergüenza ni límite alguno.

2 comentarios:

  1. No recuerdo cómo, luego de un instante estaba casi encima mío devorándome sin vergüenza ni límite alguno.

    ¡UH! jaja

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  2. ya te lo dije bdla me re llega lo que escribis

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