miércoles, septiembre 1

Disparate

Ya no escribo, ¿por qué?, algo me está pasando, vos me entendés..¿vos me entendés? Porque yo no. Susana ya no escribo, me siento a intentar y nada sale, sólo miro fijamente las teclas, casi haciendo fuerza, exprimiéndome, pero nada sale, ya no fluye como antes.
Aparte me estoy volviendo una mina, me arreglo las uñas, me peino, me maquillo y me gusta un hombre. No sé lo que eso significa, pero no lo puedo evitar, es más fuerte que yo. Me encanta su cuerpo, la forma en que me toca, su fuerza bruta y a la vez tan suave. Eso es lo que me gusta, el control que tiene sobre su fuerza natural y todo lo que lo rodea, o al menos en mí, aunque en parte soy todo lo que lo rodea. Vivimos de una dependencia asquerosamente poderosa, esa es nuestra escencia: la dependencia mutua, la apasionada necesidad. Su vida fue y es tan trágica como la mía, tal vez más, pero él siempre mantiene la cordura y es otra de las cosas que me fascina. Mientras yo lloro, pataleo, agrando y dramatizo las cosas, él se toma todo con tanta calma que hasta me molesta, a veces quiero romperle la cabeza contra la pared y sin embargo no puedo vivir sin él y esos momentos son los que más disfruto. Siempre fui medio morboso Su, sé que no te asombra todo esto. Últimamente siento que no me escuchás, me voy a ir a la mierda.

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