No puedo salir, no lo puedo evitar. Es como si estuviera destinada a esto, a que mi vida sea un completo desastre, a que todo me salga mal y termine peor. Estoy empezando a creer que la felicidad no existe, que nunca existió, por lo menos no para mí. Me rendí porque no hay otra salida, no me queda más que esperar el fin de todo. Puta, no puedo ni escribir, ni eso me queda.
Y "los milagros no pasan, ni acá ni en ningún lugar."
miércoles, diciembre 29
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