martes, diciembre 8

Y lloré

No era mi intención, pero las lágrimas salían y seguían saliendo, como si yo no las pudiese frenar, una vez más se notaba la falta de control sobre mí. Lo dije. Lo dije y sentí que se me salía el corazón, fue una sensación muy extraña y para nada agradable. Era como vómito en forma de lágrimas, totalmente involuntarias, y profundas, venían desde lo más hondo, ese lado que se muestra cada tanto. Quería sentirme bien, se suponía que me sentiría aliviada pero no podía y sus palabras me lastimaban aún más, fue tan sutil y sin embargo sincera. Aguantó, aguanté la conversación hasta que me dijo "por favor, basta", me había calmado un poco pero en ese momento me quebré peor de lo que estaba. Los ojos hinchados, los labios rojos y rogando que Sandy no viniera a decirme buenas noches. Concluyó la charla con un "yo te quiero muchísimo, lo sabés", pero yo seguía intranquila, me costó mucho más de lo que pensaba.
Cuando pude tranquilizarme un poco y con miles de sentimientos cruzados, con la cabeza revuelta, marqué su número, número que sé de memoria. Me atendió su mamá y yo apenas podía hablar, le pedí que me pase con ella. "Hola, querés ser mi novia?" le pregunté, más sincera que nunca. Ese fue el regalo, mi regalo por haber cumplido un mes, bastante intenso. A pesar de todo hoy puedo afirmar que valió la pena, que valés la pena, pena que se va cada vez que te veo o hablo con vos. Puedo afirmar que me encantan las mariposas, mariposas violentas que me estrujan la panza y me sacan el hambre pero mariposas al fin. Sos mi novia, te quiero locura.

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