lunes, diciembre 14

La pelotuda enamorada

Porque al revelar nuestros verdaderos sentimientos hacia otra persona nos vemos en una posición débil y vulnerable. Una mínima palabra puede quebrarnos o hacernos saltar de alegría, pero por miedo no nos arriesgamos. El que no arriesga no gana, pero tampoco pierde. Y cuando sí lo hacemos ¿qué pasa?.
No entiendo muy bien, el dolor de panza me impide pensar y me invade el mal humor. La música tampoco ayuda mucho y me muero de hambre. Quisiera estar en este mismo momento en la terraza fumando un pucho y en lo posible dormir ahí. Sinceramente no sé qué me pasa, será Andy supongo pero nunca me pega así. No tengo ni ganas de esto, me voy a dormir.

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